El proyecto del Estadio Metropolitano “El Salado”, que se perfila como uno de los más modernos de Latinoamérica, promete una inversión superior a los 1,348 millones de pesos, generación de empleos y proyección internacional para Puerto Vallarta.
Sin embargo, una obra de esta magnitud también abre preguntas legítimas que no pueden ignorar se.
¿Es una prioridad frente a otras necesidades urgentes del municipio?
¿Es viable financieramente?
¿Realmente beneficiará a la población?
La infraestructura, el turismo y el deporte son importantes, pero también lo son los servicios básicos que hoy presentan deficiencias claras. La recolección de basura no es adecuada en muchas colonias donde podemos ver también la falta de camiones que brinden un servicio adecuado, el servicio de agua potable se corta con frecuencia o bien el agua que llega a los domicilios no es de calidad, hoy no existen vialidades alternas que ayuden a reducir el tráfico constante en la ciudad, y las calles no se encuentran en las mejores condiciones.
A esto se suma la falta de avance visible del puente Amado Nervo del lado de Jalisco, mientras que en Nayarit el progreso es considerable. Esta diferencia refuerza la percepción ciudadana de que hay obras estratégicas detenidas que sí impactarían directamente en la movilidad y calidad de vida de los vallartenses.
Además, temas como la seguridad, la vivienda y el acceso a servicios dignos siguen siendo demandas constantes de la población, a los cuales no se les presta atención.
Por eso, más allá del entusiasmo que pueda generar un estadio moderno, vale la pena escuchar a la ciudadanía. Hoy la discusión no debería centrarse solo en si el estadio será espectacular, sino en si es necesario, oportuno y socialmente rentable para el municipio de Puerto Vallarta.
Las dudas están en el aire…
¿Cómo ves esta construcción?
¿La consideras una buena inversión para el municipio?
¿Vale la pena anteponer este proyecto a lo que verdaderamente el pueblo demanda?
El gobierno, al final, debería preocuparse primero por lo que la ciudadanía exige y merece, servicios eficientes, infraestructura funcional y que se resuelva lo básico antes de apostar por lo monumental.


